Apuntes resumiendo el libro titulado "El arte de no amargarse la vida" de Rafael Santandreu del 2011
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PRÓLOGO
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La
vida no es fácil, y está llena de retos y acontecimientos adversos que
necesitan ser resueltos.
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1-TRANSFORMARSE ES POSIBLE
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¡APOSTANDO
FUERTE!
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UNA
MENTE EN FORMA, UNA VIDA EMOCIONANTE
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La
depresión, la ansiedad y la obsesión son nuestros principales oponentes, y
cuando nos dejamos atrapar por ellos, lo que perdemos es la facultad para vivir
plenamente. La vida es para disfrutarla: amar, aprender, descubrir…, y eso sólo
lo podremos hacer cuando hayamos superado la neurosis (o el miedo, su principal
síntoma).
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¡SE
PUEDE APRENDER!
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“¡Si
una persona no es madura a los 20 años, no lo será nunca!”.
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Lo
cierto es que no es habitual cambiar de forma radical, pero eso no significa
que sea imposible. Hoy en día sabemos que, con la guía adecuada, no sólo es
posible, sino que todos, hasta el más vulnerable, pueden conseguirlo: la
psicología actual ha desarrollado métodos para ello.
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Cambiar,
transformarse a uno mismo en una persona sana a nivel emocional, es posible.
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El
carácter está formado por una serie de rasgos innatos, pero también por toda
una serie de aprendizajes adquiridos en la infancia y en la juventud, y es
sobre esa estructura mental donde podemos actuar.
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LA
TERAPIA MÁS CIENTÍFICA
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2-PIENSA BIEN Y TE SENTIRÁS MEJOR
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“No
nos afecta lo que nos sucede sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede”.
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EL
ORIGEN DE LAS EMOCIONES
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EL
ESTUDIANTE SUICIDA
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EL
HOMBRE, QUÉ ANIMAL TAN IRRACIONAL
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Hay
personas que viven cada semana anticipando tantos desastres que pierden la
salud, no solo mental sino también física.
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Generalmente,
la fuerza emocional, el buen diálogo interior, se aprende en la infancia.
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Lo
esencial es que, en cualquier momento, a cualquier edad, todos podemos cambiar
nuestra modalidad de pensamiento para hacerla más positiva y constructiva.
Todos podemos re-educarnos para la calma y la felicidad.
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3-¡BASTA DE DRAMATIZAR!
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ERES
UNA MÁQUINA DE EVALUAR
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Las
personas más vulnerables a nivel emocional tienden a evaluar todo lo que les
sucede (o podría sucederles) en el peor extremo, “terrible”. De hecho, cuando
los pacientes me piden un diagnóstico, no les digo que tienen depresión o lo
que sea; yo les suelo contestar: “Tienes una enfermedad llamada “terribilitis””
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¡NO
LO PUEDO SOPORTAR!
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Cuando
nos habituamos a evaluar de una forma más exacta, realista y positiva, nuestras
emociones se vuelven muchos más serenas, porque recordemos: las emociones que
sentimos son siempre producto de nuestros pensamientos o evaluaciones.
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Las
personas mentalmente fuertes tienen mucho cuidado de no dramatizar jamás sobre
las posibilidades negativas de su vida y ahí está la fuente de su fortaleza.
Están convencidas de que la mayor parte de las adversidades no son ni “muy
malas” ni “terribles”.
Ese convencimiento profundo es lo que
las mantiene en calma: ése es su secreto. Por lo tanto, en terapia cognitiva
enseñamos a las personas a evaluar lo que les sucede (o les podría suceder) con
criterios:
. Objetivos.
. Con sana comparación.
. Abiertos al mundo.
. Constructivos.
. Con una mínima conciencia
filosófica.
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OBJETIVIDAD
EMOCIONAL
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Revisar
nuestro sistema de valores, nuestras creencias más básicas acerca de lo que
vale la pena o no, es un ejercicio muy sano porque es posible que nuestra
filosofía nos esté haciendo la vida imposible.
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UNA
REGLA PARA MEDIR
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¿HAY
ALGO TERRIBLE?
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4-PREFERENCIAS EN VEZ DE EXIGENCIAS
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Las
creencias racionales correspondientes serian del estilo: a) Me gustaría hacerlo
todo bien, pero no lo necesito para disfrutar del día. B) Seria genial que todo
el mundo me tratase bien, pero puedo pasar sin ello. C) ¡Como me gustaría que
las cosas me fuesen favorables! Pero no siempre va a ser así y lo acepto. Aun
así, todavía puedo ser feliz.
Ahí está la madre del cordero: una
persona madura es aquella que no exige, sino que prefiere. Se da cuenta de que
la vida y los demás no están ahí para satisfacer fantasiosas demandas. Pero lo
que es más importante: ¡no necesita nada de eso para ser feliz!
Cuando somos vulnerables a nivel
emocional, estamos llenos de exigencias. Cuando no se cumple, nos enfadamos,
nos deprimimos o nos llenamos de ansiedad, le echamos la culpa a los demás o al
mundo o, lo que es peor, a nosotros mismos.
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LA
HISTORIA DEL CONDUCTOR ALTERADO
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Las
exigencias sobre uno mismo, sobre los demás y sobre el mundo están en la base
de la vulnerabilidad emocional; son la verdadera piedra fundacional del
neuroticismo.
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¿ERES
UN “ILUSO DELUSO”?
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El
neurótico imagina que la realidad debería ser de una forma determinada (sin
tráfico, sin impuestos, sin dificultades para aparcar…) y se enfurece (o
entristece) cuando no es así. En ese sentido, es muy poco realista, se comporta
como un niño egocéntrico. Parece que dice: “¡El universo debería girar en la
dirección que yo dicto!”
Cuando estamos neuróticos nos
conviene aprender que todas esas exigencias no son necesarias para ser feliz.
Nadie necesita que no existan atascos de tráfico, que no existan impuestos,
etc. Lo mejor es olvidarse de esos “deberías”, renunciar a esas ideas estúpidas
y aprovechar de una vez lo que si se posee, lo que la realidad pone a nuestro
servicio. Si limpiamos nuestra mente de exigencias irracionales, nos daremos
cuenta de lo mucho que ofrece la vida para disfrutar.
Por todo ello, la enfermedad que
origina la ansiedad y la depresión, la “terribilitis”, también podría
denominarse “necesititis”, la tendencia a creer que “necesito, necesito y
necesito para ser feliz”. El hombre—o mujer—maduro es aquel que sabe que no
necesita casi nada para ser feliz.
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La
vida te depara miles de posibilidades positivas si abres tu mente a ello.
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LA
DELGADA LÍNEA ENTRE EL DESEO Y LA NECESIDAD
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En
la mente de las personas maduras hay una especie de línea imaginaria que
distingue claramente entre “deseo” y “necesidad”.
Desgraciadamente, muchos confundimos
con frecuencia ambos conceptos. Un deseo es algo que “me gustaría” ver
cumplido, pero que “no necesito”. En cambio, una necesidad es algo sin lo cual
realmente NO puedo funcionar.
La realidad—lo mires por donde lo
mires—es que las necesidades del ser humano son la bebida, la comida y la
protección frente a las inclemencias del tiempo—si es que el lugar donde vives
es inclemente--. Nada más. Es bueno tener deseos, es natural. Deseamos poseer
cosas, divertirnos, estar cómodo, que nos amen, hacer el amor…, y todos esos
deseos son legítimos, siempre y cuando no los transformemos supersticiosamente
en necesidades.
Y es que los deseos causan placer.
Las necesidades inventadas producen inseguridad, insatisfacción, ansiedad y
depresión.
Sin embargo, parece que las personas
tenemos una fuerte tendencia a crear necesidades ficticias a partir de deseos
legítimos.
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La
creación de necesidades artificiales produce malestar emocional, tanto si las
satisfaces como si no, porque: a)Si no lo consigues, eres un desgraciado…b)Y si
lo consigues, siempre lo podrías perder…, y ya estás introduciendo el miedo y
la inseguridad en tu mente . Como decíamos antes, todo parece indicar que los
seres humanos nacemos con la tendencia a convertir los deseos en necesidades.
Es un problema que nos causa nuestra gran capacidad para la fantasía, que es un
arma de doble filo.
Pero si queremos madurar tenemos que
evitar esa tendencia y mantener siempre a raya los deseos, que están muy bien
siempre y cuando sean sólo divertimentos en una vida que ya es feliz de por sí.
Si los deseos no se cumplen, no pasa nada; no los necesitamos para
sentirnos plenos, para disfrutar de nuestras otras posibilidades. Y es que, al
margen de la bebida y la comida, no es racional “necesitar” nada más: ni amor,
ni compañía, ni diversión, ni cultura, ni sexo…
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LA
HARLEY DE LA DESDICHA
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Dejemos
sentado, por ahora, que uno de los puntos importantes que nos enseña la
psicología cognitiva es que la felicidad implica disfrutar de los deseos sin
apegarse a ellos, sabiendo que son meras formas de divertirse, pero en ningún
caso, necesidades reales.
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5-EL TOP TEN DE LAS CREENCIAS IRRACIONALES
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Existen
infinidad de creencias irracionales, tantas como la imaginación humana pueda
inventar, pero que pueden agruparse en tres categorías: 1) Debo hacer las cosas
bien. 2) La gente me debe tratar bien. 3) Las cosas me deben ser favorables.
Cuando no se cumplen estas exigencias
infantiles y supersticiosas, nuestra mente neurótica evalúa lo que sucede como
“terrible” y genera pensamiento del tipo:
1)
Es
“terrible” que no haya hecho las cosas bien.
2)
No
puedo soportar que la gente no me trate adecuadamente,
3)
¡La
vida es un asco! ¡Qué desgracia que me haya sucedido esto!
También hemos visto que solemos
terribilizar sobre hechos que nos han acaecido, pero también sobre hechos que
podrían suceder. El solo hecho de pensar en la posibilidad de que suceda algo
malo, ya nos llena de ansiedad. La anterior clasificación en tres categorías es
muy útil a la hora de buscar e identificar las propias creencias irracionales,
pero hay otras clasificaciones. En terapia cognitiva, existe la tradición de
confeccionar, en cada momento histórico, listas de las creencias irracionales
más habituales.
1). Necesito tener a mi lado a
alguien que me ame; de lo contrario, ¡qué vida más triste!
2). Tengo que ser alguien en la vida,
aprovechar bien mis cualidades y virtudes. De lo contrario, me sentiría
fracasado.
3). No puedo tolerar que la gente me
menosprecie en público. Debo saber responder y defender mi imagen.
4). Debo tener un piso en propiedad.
De lo contrario, soy un maldito fracasado muerto de hambre.
5). Tener buena salud es fundamental
para ser feliz. Y lo más deseable es vivir mucho tiempo; cuanto más, mejor:
¡incluso cien años o más!
6). Tengo que ayudar a mis
familiares: padre, abuelos, hijos… Mi ayuda es fundamental para su felicidad.
7). Si mi pareja me pone los cuernos,
no puedo continuar con esa relación. La infidelidad es una cosa terrible que te
destroza por dentro.
8). Tengo que tener una vida
emocionante. De lo contrario, mi vida es un aburrimiento y, de alguna forma, un
desperdicio.
9). Más siempre es mejor. El progreso
siempre es bueno y consiste en tener más cosas. Más oportunidades, más
inteligencia…, esto es obvio en el caso de desear cada vez más y más cosas
buenas como paz y alegría.
10). La soledad es muy mala. Los
seres humanos necesitan tener a alguien cerca porque si no, son unos
desgraciados.
Todas y cada una de estas
aseveraciones son creencias irracionales que originan malestar neurótico o
irracional. Nadie necesita ninguna de las cosas de esa lista
Se trata de preferencias y objetivos legítimos,
pero jamás condiciones indispensables para la felicidad.
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6-OBSTÁCULOS QUE DIFICULTAN LA TERAPIA
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EL
MITO DE LA BONDAD DE LA PREOCUPACIÓN: “CONVIENE PREOCUPARSE”
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“Hay
que ocuparse y no preocuparse”.
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Es
más que evidente que no es necesario preocuparse para ocuparse de las cosas. La
mejor forma de solucionar cualquier asunto es manteniendo la calma y, si es
posible, disfrutar del proceso. Sin embargo, la superstición de la preocupación
está muy extendida y, como hemos visto, afecta al desarrollo de la terapia.
Muchas personas no progresan con la terapia cognitiva porque interiormente
tienen miedo de “volverse pasota”.
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¡ABAJO
EL SECRETO!
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La
vida es, en realidad, sencilla y está diseñada para que los seres humanos
seamos felices, como afirmaba el mismísimo Charles Darwin.
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EL
MITO DE QUE TODO VALE: “COMO YO LO SIENTO ES CORRECTO”
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Estoy
de acuerdo en que tenemos derecho a sentir lo que queramos, pero eso no hace
que estos sentimientos sean lógicos (y correctos). Si exageras lo que sientes,
eso es ilógico y está mal desde un punto de vista racional.
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Las
emociones no son correctas porque uno las sienta. Son correctas solamente a la
luz de criterios objetivos.
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Lo
que hay que hacer ese eliminar ese miedo en su propio origen, es decir, en
ciertas ideas irracionales sobre los defectos y la felicidad.
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Tener
una mente sana implica no sostener creencias irracionales de ningún tipo.
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LA
SUPERSTICIÓN SIEMPRE PASA FACTURA
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Es
conveniente decirlo y repetirlo: las supersticiones no son inocuas. Tarde o
temprano nos pasan factura. Siempre que pensamos mal, eso acaba afectando a
nuestros intereses. Por el contrario, intentar mantener un pensamiento lógico y
estructurado nos dará mejores resultados a nivel emocional y en nuestra vida
práctica.
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SEGUNDA PARTE: EL MÉTODO
7-LA RUTINA DEL DEBATE
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El
objetivo de la terapia cognitiva es convertirnos en personas más sanas y
fuerte. Transformarnos a nosotros mismos en ese tipo de personas que disfrutan
de la vida ¡pase lo que pase! No es tan difícil como podría parecer. Sabemos
que todo está en el “coco”. Si se trabaja bien, no hay nadie que no lo pueda
conseguir.
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En
síntesis, podemos decir que el sistema cognitivo consiste en transformar
nuestra forma de pensar, nuestro diálogo personal, nuestra manera de evaluar lo
que nos sucede… para dejar de quejarse y empezar a disfrutar de lo que está a
nuestro alcance. Y llegar a hacerlo de una forma tan automática, que ésa sea
nuestra primera opción mental. Una de las vías clásicas para convertir en un
hábito la nueva forma racional de pensar—y sentir—consiste en detectar las
creencias irracionales y reemplazarlas por creencias racionales. Hay que
hacerlo todos los días, con perseverancia e intensidad, en una práctica de tres
pasos. Es lo que yo llamo la “rutina del debate”
El primer paso de la rutina del
debate es aprender a detectar lo que pensamos mal, lo cual, muchas veces, está
implícito en nuestro pensamiento, ligeramente oculto.
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LA
RUTINA DEL DEBATE
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Paso
1. Descubrir las creencias irracionales
Paso 2. Combatir las creencias
irracionales.
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EL
ARGUMENTO COMPARATIVO “¿EXISTEN OTRAS PERSONAS QUE SON FELICES EN LA MISMA
SITUACIÓN?”
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Cada
una de las personas que comparten nuestra adversidad y están anímicamente bien
son la evidencia de que nuestro problema no es tan grave. Con este argumento,
podremos convencernos de que nuestra situación no tiene por qué impedirnos ser
felices.
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EL
ARGUMENTO DE LAS POSIBILIDADES: “AUN CON ESTA ADVERSIDAD, ¿PODRÍA LLEVAR A CABO
OBJETIVOS INTERESANTES POR MI Y POR LOS DEMÁS?”
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Casi
siempre tenemos a nuestro alcance multitud de posibilidades para disfrutar de
la vida; eso si, si no perdemos el tiempo quejándonos amargamente. De hecho, yo
creo que hay muy pocas situaciones en la vida en las que ya no podamos hacer nada
valioso.
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En
la terapia cognitiva, solemos revisar con la persona los ámbitos de su vida en
los que podría desarrollarse pese a la adversidad que sufre. Normalmente,
revisamos ocho áreas vitales: el trabajo, la amistad, aprender, el arte, la
ayuda a los demás, el amor sentimental o familiar, la espiritualidad y el ocio.
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EL
ARGUMENTO EXISTENCIAL
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Paso
3. Establecer la creencia racional.
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Es
totalmente natural tener cierto nivel de emociones negativas. Pero tener una
mente racional si nos permitirá decir adiós – prácticamente para siempre—al
malestar emocional desbordante e invalidante.
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TODOS
LOS DÍAS
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LA
CLAVE ESTÁ EN PERSEVERAR
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Con
frecuencia, explico un símil; este trabajo es parecido a ir al gimnasio para
hacer culturismo. Todo el mundo puede desarrollar su musculatura, sólo se
requiere determinado esfuerzo persistente. Los culturistas suelen hacer una
hora o, como mucho, hora y media de entreno al día. Entrenarse más seria
contraproducente ya que hay que dejar descansar los músculos, darles tiempo a que
se recuperen y crezcan.
El esfuerzo empleado en levantar las
pesas ha de ser intenso y perseverante. Al margen de ese entreno diario,
tenemos que dejar pasar el tiempo y, al cabo de unos dos o tres meses,
empezamos a tener una musculatura mucho más desarrollada.
Con nuestro trabajo mental, ocurre
algo parecido. Hay que plantearse una rutina de trabajo que suponga cada día un
pequeño reto, cambiar esas creencias irracionales más difíciles de cambiar,
hacerlo cada vez con mayor intensidad y… dejar pasar tiempo. Y, sobre todo,
digámoslo una vez más: perseverar.
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8-VISUALIZACIONES RACIONALES
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En
realidad, ser débil a nivel emocional es siempre una consecuencia del hecho de
necesitar en exceso. Por eso, una de las estrategias más eficaces para sanar es
reducir las necesidades. Se trata de un ejercicio mental que se realiza en el
plano de lo mental. Consiste en comprender –convencerse—que los deseos son legítimos;
pero si los transformamos en necesidades, se convierten en problemas.
Una puntualización: tener pocas
necesidades no significa “no tener nada”. Quiere decir saber o comprender que
si no poseyese comodidades, beneficios, cosas positivas ¡no me moriría! El
hecho de ser realmente pobre o rico no es el problema. El problema es ¡necesitar!, tanto si poseemos como si
no.
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SOY
POBRE Y ESTOY BIEN
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Me
gustaría tener seguridad económica, pero no la necesito para gozar de la vida.
Me gusta tener el tiempo ocupado, pero, si no tengo nada que hacer, también
puedo estar sereno.
Si alguna vez no tengo la imagen
personal normalmente demandada por la sociedad, aún podré hacer muchas cosas
valiosas y gratificantes por mí y por los demás.
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1)
AYUDA A LOS DEMÁS
2) HACER BUENOS AMIGOS
3) PROFUNDIZAR EN LA ESPIRITUALIDAD
4) HACER ALGO ARTÍSTICO
5) CUIDAR MENTE Y CUERPO
6) ESTUDIAR/APRENDER
7) VIDA DE OCIO
8) AMOR SENTIMENTAL
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Cuando
estas visualizaciones racionales se realizan correctamente (con intensidad,
creyendo en ellas), la persona experimenta una sensación inmediata de alivio y
bienestar emocional. ¡Verse feliz con poco es quitarse necesidades de encima,
es hacerse más ligero y más fuerte!
Y así, realizando visualizaciones de
este tipo, todos los días, cada vez con mayor profundidad, es como iremos
liberándonos de nuestra necesititis o, lo que es lo mismo, de nuestra tendencia
a terribilizar. A base de realizar la reflexión del indigente, una y otra vez,
llegará un día en que pensaremos de forma sana de manera automática.
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Una
persona muy sana y fuerte no necesita cosas materiales ni inmateriales: ni
pareja ni la aprobación ajena.
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EL
PARAÍSO EXISTE Y NO ESTÁ AQUÍ
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SER
UN BUEN EUROPEO
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Los
occidentales estamos enfermos de lo que hemos llamado “necesititis”, esto es,
la tendencia a creer que necesitamos cada vez más cosas (materiales e
inmateriales) para sentirnos bien. Confundimos “deseos” con “necesidades” y no
nos damos cuenta de que cada necesidad nos hace más infelices, más
insatisfechos.
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La
necesititis siempre produce malestar emocional porque: a) si no poseemos esas
cosas que creemos que necesitamos, somos desgraciados; b) y si las tenemos,
tampoco estamos bien por dos razones. En primer lugar, porque siempre las
podríamos perder y esta posibilidad introduce la ansiedad en nuestra vida.
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Desear
no tiene nada de malo. Poseer tampoco. Siempre y cuando no creamos que todo
ello son necesidades.
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Lo
material no es necesario para ser feliz.
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EL
CASO DE LA MUJER HIPERROMÁNTICA
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El
pensamiento de “blanco o negro” nos hace ver que sólo hay dos formas extremas
de vivir lo que nos sucede: o es “terrible” o es “genial”, sin matices.
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Una
vez más, hay que dejar claro que las necesidades básicas para el ser humano son
la comida y la bebida diaria y el cobijo frente a los elementos atmosféricos.
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LAS
MIL FUENTES DE GRATIFICACIÓN
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EL
FETICHE DE LA COMODIDAD
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Si
le damos demasiada importancia a la comodidad vamos a ser muy infelices. A la
comodidad en cualquiera de sus formas: gozar de más tranquilidad, silencio,
limpieza, descanso etc., porque:
1.
La
comodidad no es tan importante, esto es, no da la felicidad.
2.
La
comodidad viene y va. Eso así, es inevitable.
3.
Un
exceso de comodidad es incompatible con el disfrute activo de la vida.
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La
comodidad es buena, pero sólo en su justa medida. Demasiada comodidad es
aburrida y no te permite disfrutar plenamente de la vida. Si queremos tener
vidas emocionalmente equilibradas e interesantes nos convendría renunciar a una
buena parte de comodidad.
Todos los días.
Cuando ya no nos importe tanto la
comodidad, estaremos libres de ese fetiche, tendremos más libres para disfrutar
de la vida.
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¡Súbete
a la bici!
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LOS
FETICHES DEL HOMBRE MODERNO, EN LA TELEVISIÓN
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La
comodidad no da la felicidad, aunque la publicidad intenta convencernos de ello
a través de los anuncios.
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Un
fetiche es un objeto al que se le atribuyen propiedades mágicas.
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EL
AIRE ACONDICIONADO NO DA LA FELICIDAD
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La
comodidad no da la felicidad.
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9-REFLEXIÓN EXISTENCIAL
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Pensar
en la propia muerte es uno de los mejores mecanismos para madurar y
tranquilizarse, para ganar fuerza emocional.
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LA
QUIMERA DE LA INMORTALIDAD
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El
hecho de la muerte no es nada abstracto: ¡pocas cosas hay tan concretas y
reales como ésa! Y, por supuesto, que nos volveremos más equilibrados si la
tenemos en cuenta. De hecho, así ha sido durante buena parte de la historia de
la humanidad. Su escepticismo en este sentido demuestra precisamente que viven
en una fantasía: la quimera de la inmortalidad.
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AMIGOS
DE LA PARCA
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El
hecho de la muerte hace que no haya nada demasiado importante y esto es un
alivio, nos permite vivir con ligereza, que es la única forma de afrontar esta
vida.
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MEDITACIONES
ANTIGUAS Y MODERNAS
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UNA
DOSIS DE REALIDAD
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La
muerte nos puede llegar en cualquier momento y si es mañana, ¡pues muy bien,
que sea mañana! Brindemos por la vida… ¡y por la muerte! Lo importante es disfrutar
de la existencia, no de cuánto va a durar.
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10-MODELAJE
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¡QUEJARSE
ES UNA PÉRDIDA DE TIEMPO!
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EL
AUTÉNTICO SUPERMAN
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“Es
de una importancia capital no dejarse vencer nunca por la negatividad. No sólo
por salud mental, sino, literalmente, por la salud física. Porque si se deja
que la negatividad campe a sus anchas, se expande. Tú tienes mucho poder sobre
tu mente. Úsalo”
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La
mayor parte de las razones por las que nos lamentamos son humo, lloramos por
carecer de tonterías innecesarias para la felicidad, aunque a veces nos cueste
tanto verlo.
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TERCERA PARTE: APLICACIONES PRÁCTICAS
11-PERDER EL MIEDO A LA SOLEDAD
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Si
nos atreviésemos a explorar otras propuestas, cambiaria por completo nuestra
percepción de muchos de nuestros miedos o amenazas inventadas. El temor a la
soledad o al aburrimiento son dos ejemplos de ello. Si cambiamos nuestra forma
de entender estas dos emociones, de repente, el miedo a la soledad o al
aburrimiento se desvanece por completo.
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El
temor a la soledad es una idea absurda que abunda en nuestros días y que no
tiene ni pies ni cabeza. Nadie está solo en nuestras ciudades, pueblos o
incluso aldeas… Siempre hay gente a nuestro alrededor y, sin duda alguna,
muchas personas desearían tener una maravillosa relación con nosotros. ¡Esa
soledad de la que hablan muchos es una quimera! ¡Basta ya de creer en ese
fantasma inexistente!
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Las
emociones son producto de unos pensamientos determinados. La falta de un ser
querido produce malestar, pero después de un tiempo (entre seis meses y un
año), somos nosotros los que mantenemos la tristeza, porque ésta ya debería
haber dejado paso a las ganas de vivir, a experimentar vivencias hermosas. ¡Ya
lo creo que sí! Eso si…, si no te dices lo contrario.
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Se
puede ser muy feliz en soledad. Eso sí, si dejamos de lamentarnos.
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UNA
OPORTUNIDAD PARA ORGANIZARSE MEJOR
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Para
una persona sana, que no se bombardea a si misma con mensajes debilitantes, se
trata de una sensación reconfortante de tranquilidad, descanso o concentración
en los intereses propios.
Para una persona madura, ¿la soledad
podría ser, en alguna ocasión, un poco negativa? Sí, pero muy poco. En realidad
sólo puede ser un poco molesta en el sentido de echar de menos a alguien en
particular en un momento dado. Pero se trata de un sentimiento pasajero y
enseguida, nos concentramos en los maravillosos planes que podemos ir
realizando ¡desde ya!
En alguien racional, la emoción
negativa que puede producir la soledad es muy pequeña, casi imperceptible, como
un picor que se soluciona rascándose. Lo mejor que podemos hacer es pensar en
la soledad como en un tiempo fantástico de recapitulación, de planificación de
nuevas aventuras vitales. Estar solo es como borrar la pizarra para disponerse
a llenarla de actividades realmente positivas y gratificantes, seleccionando
cuidadosamente lo que deseamos hacer y a quién queremos ver. No hay ninguna
prisa por hacer nada compulsivamente. En ámbitos budistas se dice que el buen
monje hace pocas cosas, pero las pocas que hace, las hace muy bien.
Parsimoniosamente, disfrutando de cada acción, la persona madura y feliz dirige
su vida como el pintor que trabaja con su lienzo: disfruta creando una obra de
arte.
Aquí en España, en China o en
Marte—cuando habitemos allí--, la soledad no es una situación demasiado mala
que pueda ponernos tristes. Ni siquiera puede preocuparnos un poco. Y lo
contrario es pura superstición neurótica. ¡No nos digamos eso y la soledad
dejará de ser un problema para siempre!
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EL
DIVÁN DE RAFAEL
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El
aburrimiento todavía no ha matado a nadie.
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Desde
el punto de vista de la salud mental, es importante saber, comprender, ¡meterse
en la mollera!, que la simple existencia ya es placentera, confortable. No hay
que correr a ningún lugar para llenar ningún vacio. ¡Relájate!
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El
miedo al aburrimiento es como el miedo a la soledad: absurdo, fantasioso,
irreal. De verdad: ¡no hay nada que temer! Como sucede con la soledad, si le
perdemos el miedo, el aburrimiento es una sensación de malestar muy ligero. Y,
en muchas ocasiones, incluso puede ser placentero.
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ABURRIRSE
PARA CREAR
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En
todo caso, el aburrimiento no supone ninguna amenaza seria: aburrirse no es
peligroso para la integridad física, no hay ningún tigre acechando… ¡En fin, no
hay que tenerle miedo! En el peor de los casos, puede ser un poco incómodo,
pero no demasiado.
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¡SOCORRO:
NO ME PUEDO DECIDIR!
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UNA
ESPADA DE DAMOCLES MENTAL
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¿MI
MUJER O MI AMANTE?
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12-SUPERAR EL MIEDO AL RIDÍCULO
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La
vergüenza es un problema mayor de lo que imaginamos, ¡Por culpa de ella,
perdemos tantas oportunidades de disfrutar de la vida!
Por vergüenza, dejamos de conocer
personas maravillosas con las que tener un bellísimo romance. Por vergüenza,
dejamos de aprender cuando no levantamos la mano para admitir que no
entendemos. Por vergüenza…, siempre por la estúpida vergüenza, perdemos tanto…
-
Y
es que la vergüenza nos puede producir autentico pavor. En una encuesta se
comprobó que las personas temen más a hablar en público que a la muerte. De
hecho, el temor a hacer el ridículo es el miedo número uno en nuestra sociedad.
¡Qué cosa más absurda!
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Por
ejemplo, en los ataques de ansiedad la persona suele tener mucho “miedo al
miedo”, en parte, por vergüenza a hacer el ridículo o armar un pollo en público
en caso de sufrir los síntomas de la ansiedad aguda. De hecho, todo tratamiento
efectivo de este problema pasa por reducir esa vergüenza.
Así, tanto si tenemos un trastorno de
los llamados “neuróticos” (depresión o ansiedad), como si deseamos hacernos más
fuertes a nivel emocional, tendremos que intentar eliminar el miedo al ridículo
o reducirlo todo lo posible. Existen dos vías cognitivas (de pensamiento) para
combatir la vergüenza. La primera consiste en no darle demasiada importancia a
la propia sensación de ridículo, es decir, entender que es normal la emoción de
vergüenza y, por tanto, imposible de eliminar del todo. La segunda vía—la
esencial—gira en torno al hecho de darse cuenta de que nuestra imagen social es
poco importante. Si pensamos así, nunca tendremos demasiada sensación de
ridículo porque, simplemente, nos importará muy poco lo que los demás opinen de
nosotros.
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LA
VERGÜENZA NO MATA
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Efectivamente,
la experiencia de hacer el ridículo es un poco desagradable, pero no es el fin
del mundo. De hecho, no deja secuelas físicas ¡como la ceguera o la pérdida de
un brazo! Es decir, no es tan malo como nos solemos decir a nosotros mismos.
Si perdemos miedo al hecho en si de
pasar vergüenza, nos daremos cuenta de que, muchas veces, el ridículo vale la
pena si a cambio obtenemos beneficios. Levantar la mano en clase para preguntar
puede dar un poco de reparo, pero es conveniente, y el cosquilleo en el
estómago pasa rápido.
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Existen
deberes conductuales que algunos psicólogos emplean para enseñar la lección de
que la vergüenza no mata a nadie. El objetivo de esos deberes es que los
pacientes experimenten la emoción del ridículo una y otra vez hasta que se
habitúen a ella.
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LA
PARADOJA “ESTAR ABAJO PARA LLEGAR A LO MÁS ALTO”
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Uno
se libera definitivamente del miedo al ridículo cuando basa su valía en su
capacidad de amar y no en capacidades o logros. A las personas fuertes no les
importa mostrarse torpes, feas o pobres: sólo se muestran interesadas en su
propia capacidad de hacer cosas hermosas, divertidas y positivas con los demás.
Dicho de otra forma, se dejan de tonterías (la imagen) y se concentran en lo
realmente valioso. Y es precisamente este enfoque, mantenido con firmeza, lo
que les hace fuerte.
-
“Para
llegar a lo más alto, hay que saber estar abajo y estar bien”, que está basada
en mi convicción de que todas las personas tienen el mismo valor por su innata
capacidad de amar.
Es muy sano mantener la filosofía que
afirma que no necesito ser rico, elegante, inteligente, etc. para tener valor.
-
Digamos
que puedo ser tonto y pobre y estar orgulloso de serlo. En ese momento, me
sitúo por encima de las valoraciones de los demás. En ese instante, me libero
de la necesidad de la aprobación de los demás y me siento tranquilo frente a
cualquiera.
-
LO
VALIOSO ES HACER COSAS VALIOSAS
-
Efectivamente,
mucho más importante que los logros y capacidades es la capacidad de amar. Y,
en segundo lugar, las ganas de hacer cosas valiosas.
Si cuando alguien nos falta al
respeto, nos concentramos en vivir la vida con emoción y plenitud, al margen de
las palabras feas, focalizamos nuestra atención en algo diferente a la imagen y
acentuamos la desactivación del problema.
-
NO
TE TOMES TAN EN SERIO
-
De
hecho, la vergüenza y el temor al ridículo, cuando son muy fuertes, son
problemas que afectan también a nuestras relaciones de amistad. Muchas veces,
somos demasiado sensible a las bromas de los demás, exigimos demasiado respeto,
y esto puede acabar afectando a nuestra capacidad de relacionarnos.
Lo que debemos aprender entonces es
que: ¡es normal que los demás se rían un poco de nosotros! También nosotros
podemos reírnos de ellos.
Ese es el verdadero camino para
superar la vergüenza excesiva y no otro: ¡que no te importe que se rían de ti!
-
Las
personas realmente fuertes y maduras están muy por encima de la evaluación
ajena. No les importa demasiado que los demás les critiquen totalmente y,
entonces, paradójicamente, gozan de un mayor respeto de los demás.
-
MAMÁ,
EN EL COLE ME LLAMAN “RABINO”
-
La
imagen personal no es tan importante. No puede serlo porque siempre
encontraremos gente que no la respete como desearíamos y, por otro lado, la
vida sería demasiado seria si no pudiésemos bromear con los demás sobre
nosotros mismos.
-
Ser
demasiado sensible con respecto a nuestra imagen es una debilidad. La solución
no es defenderla a capa y espada, sino aprender a no darnos tanta importancia.
Porque en definitiva, ¿qué es la imagen?, ¿para qué sirve? La mejor filosofía
personal es aquella que sostiene que todos tenemos el mismo valor. Independientemente
de nuestro sueldo, habilidades o imagen. Lo importante es nuestra capacidad de
amar, y ello está disponible para todos por igual.
Cuando tengamos que hablar en público
y eso nos suscite algún temor, podemos sacudírnoslo pensando que nuestra
imagen—basada en logros o habilidades—no es importante. Podemos visualizarnos
allí, en el escenario, frente al público, haciéndolo mal, muy mal, para acto
seguido preguntarnos: “No ha salido bien, pero ¿aún puedo ser feliz?”
“¿Es tan importante para mí este
discurso? ¿Podría no hacerlo y seguir construyéndome una vida interesante?”
“¿Podría renunciar para siempre a
hablar en público y gozar de la vida con otras cosas?”
“¿Cuáles son los verdaderos valores
de mi vida: hablar bien en público o amar a los demás? ¿Es, por lo tanto, tan
crucial que lo haga bien?”
“Las personas en general, ¿me
deberían amar y valorar por mis habilidades o por mi capacidad para amarles?”
Conviene insistir en la
visualización: “La charla o discurso sale mal. No me sale la voz. Me olvido de
lo que tenía que decir… Pero al margen de eso, soy feliz porque la vida es
mucho más que hablar o no en público. Las personas que haya entre la audiencia,
si me tienen que apreciar, que sea por mi capacidad de amar”.
-
EL
GREGARISMO TONTO
-
La
vergüenza o el miedo al ridículo también se sustenta en la creencia irracional
de que la aprobación de los demás es algo esencial. Y la verdad es que no la
necesitamos. Es agradable que la gente apruebe todo lo que hacemos y pensamos,
pero en realidad no es más que eso: un poco agradable. La aprobación de los
demás no aporta mucho más. Si lo pensamos bien, sólo podemos mantener un número
limitado de buenos amigos. Cinco o seis, quizás. Es difícil tener un mayor
número porque a los buenos amigos hay que cuidarlos y eso toma su tiempo:
llamarles, ayudarles, planificar actividades juntos, compartir alegrías y
tristezas. En consecuencia, sólo nos tiene que importar ese grupo de amigos,
porque el resto de la gente no ejerce una influencia sobre mi mundo. Por lo
tanto, no nos tiene por qué importar la opinión de los demás. Por otro lado, es
recomendable rodearse de buenos amigos y éstos son aquellos que nos aman como
somos. ¡Sí: con todos nuestros defectos! Con ellos podremos mostrarnos como
somos y nos querrán y respetarán. Por lo tanto.
-
13-MEJORAR LAS RELACIONES (INCLUIDA LA PAREJA)
-
Si
queremos madurar de una vez por todas, ponernos en la senda de la fortaleza,
hemos de aprender a aceptar a los demás tal y como son en realidad. No hay otro
camino.
-
EL
COLLAGE DE LA AMISTAD
-
El
secreto para tener los mejores amigos es el siguiente: pedirle a cada amigo
sólo lo que puede dar. Nunca lo que no pueda dar.
-
¿No
es absurdo pedir más a quien deberíamos perdonar más?
-
En
las relaciones humanas, hay que aceptar más al otro y componer lo que llamo “el
collage de la amistad”, es decir, plantearse las relaciones como un gran mural
donde cada persona te aporta una cosa diferente. De esa forma, entre varias
personas, uno por aquí, otro por allá, lograremos tener “los mejores amigos”.
Si lo pensamos bien, cada uno de
nosotros tenemos unos puntos fuertes y otros débiles. ¡No existe la perfección!
Y no podemos exigir a nuestros amigos y familiares que sean perfectos. Cuando
lo hacemos, nos indignamos con facilidad y tenemos la tentación de descartar a
personas muy valiosas. Y, a veces, de tanto descartar nos quedamos solos. ¡Qué
paradoja: de tanto buscar la mejor compañía nos quedamos más solos que la una!
-
UN
GIRO RADICAL EN LA FORMA DE ENTENDER LA AMISTAD
-
Al
amigo que siempre llega tarde, es mejor pasarlo a buscar a su casa. Al que es
poco generoso, no le pidas dinero. Al que se va de la lengua, no le cuentes confidencias…
Pero aprovecha el resto de sus cualidades. Así entre todos, tendrás todo lo que
se le puede pedir a la amistad.
-
La
estrategia del collage de la amistad también implica no dejarse presionar por
los demás. Muchas veces, serán los otros quienes nos exijan la perfección y eso
tampoco lo tenemos que admitir.
-
Si
la otra persona se enfada, mala suerte, pero tú no puedes darlo todo.
-
CRITICAS
QUE SIENTAN BIEN
-
Reflexionemos
sobre las críticas. Todos las hacemos y no tienen importancia. A todos nos las
hacen, pero no es una afrenta mortal. Es mejor no juzgar, pero el ser humano es
falible y no puede evitarlo.
Por otro lado, yo soy humano y estoy
muy contento de cometer fallos, de ser imperfecto.
-
EN
PAREJA
-
PROHIBIDO
QUEJARSE
-
LISTA
DE SUGERENCIAS CON AMOR
-
Es
sólo una sugerencia. No le des demasiada importancia.
-
SUGERENCIAS
EN VEZ DE OBLIGACIONES
-
Porque
cuando exageramos, estamos convirtiendo en importante cosas que no lo son
tanto. Estamos haciendo una montaña de problemas menores, y siempre es más
difícil negociar sobre asuntos graves.
-
Cuando
alguien se cuela, podemos decir:
_Perdone, pero me toca a mí. Se está
usted colando. Pero si quiere, compre usted primero, no me viene de unos
minutos. Entonces, la persona que tiene la intención de colarse suele responder:
-- ¡Se equivoca! Iba yo primero, pero a mí tampoco me viene de unos minutos.
Compre usted antes.
¡Voila! Con nuestra estrategia no
terribilizadora, el asunto queda solucionado al momento, sin conflicto, y la
mayor parte de las veces, a nuestro favor.
-
“Si
le das poca importancia, será más fácil de solucionar”
-
Nosotros
confiaremos en que, algún día, la otra persona se decida a cambiar su actitud.
Si no lo hace, realmente es porque no podía hacerlo. No iba con su personalidad
o, mala suerte, no estaba dentro de su capacidad real.
-
14-CONTROLAR TEMPESTADES (APORTAR CALMA A LOS DEMÁS)
-
La
primera medida para salir ileso de una tormenta de irritación, nerviosismo o
desesperación es siempre la misma: saber que el dueño de tu mente eres tú. Si
tú no abres tu pensamiento a las exageraciones irracionales de los demás, nadie
podrá influirte.
Por eso, en terapia cognitiva decimos
que nuestro objetivo es amueblar tan bien nuestra mente que las reacciones de
los demás nos afecten muy poco. Es decir, nos conviene adquirir y sostener una
filosofía racional de la manera más profunda posible. Hay que estar realmente
convencidos de nuestro sistema de valores más allá de la opinión de los demás.
-
EL
SOLTERO AL QUE AMARGARON EL DÍA.
-
Se
puede ser absolutamente feliz sin pareja ni hijos, y que no se es “menos” por
no seguir los cánones de la sociedad.
-
NO
DIALOGAR DESDE LA LOCURA
-
Cuando
las personas que tenemos al lado se pongan nerviosas, exageren, nos exijan
cosas que no deseamos conceder…, lo fundamental será no entrar en su dinámica,
no discutir en los mismos términos que ellos, pues, en ese momento, están
desviados de la realidad. Intentar razonar con alguien que temporalmente no
está en su sano juicio no es razonable.
-
Lo
que podemos hacer, a lo sumo, es intentar influirles positivamente sacándoles
de su neura, distrayéndoles con tres herramientas: el humor, el amor y el
surrealismo. Si lo hacemos bien, es posible que la persona vuelva a sus
cabales.
-
LAS
TRES ARMAS: AMOR, HUMOR Y SURREALISMO
-
Las
expresiones de amor son, pues, el antídoto a la locura de la terribilización.
-
El
objetivo es hacer reír a la persona que está enfadada o nerviosa y nunca ser
sarcástico, lo cual todavía la irritaría más. El humor—y el amor—tiene la
propiedad de sacar a la persona del estado mental negativo para devolverlo a la
realidad.
-
El
surrealismo consiste en responder con algo que no tiene nada que ver con el
tema del que se habla, fingiendo que hemos perdido la razón.
-
LA
NIÑA QUE DUDABA DEMASIADO
-
15-INFLUIR EN NUESTRO ENTORNO
-
Cuando
las personas nos volvemos fuertes y sensatas… ¡dejamos de exigir al mundo y a
los demás que nos concedan todos nuestros deseos! Así, de forma radical.
Pero cuando no somos tan maduros, nos
sucede algo parecido a lo que le pasa a un niño pequeño malcriado. (…) Si
dejamos de exigir, aceptaremos mucho mejor nuestra situación, nos sosegaremos y
empezaremos a disfrutar de las ventajas de nuestra vida. Por supuesto que
seguiremos teniendo deseos, pero no los convertiremos en exigencias: si los
conseguimos, bien y si no, también.
-
SEDUCIR
PARA CREAR UN MUNDO MEJOR
-
La
estrategia de la seducción es, en realidad, el método del diálogo no
terribilizador, la forma de ver las cosas de la persona cuerda y fuerte. Si
todas las personas de este mundo dejasen de exigir a nadie y sólo intentasen
convencer…, no sería éste un planeta mucho más tranquilo?
-
LA
VALLA QUE SE PINTO SOLA
-
La
mente humana es flexible y lo que, de una manera determinada, parece una
tortura, con un envoltorio reluciente, puede convertirse en un goce.
Levantar pesas en un gimnasio es un
deporte que engancha a mucha gente, pero, por otro lado, mover piedras en una
carretera es un trabajo penoso. Podemos aprovechar ese potencial de la mente
para disfrutar de casi cualquier cosa.
-
LA
VIDA ES PARA JUGAR
-
¡A
jugar! Están inspirados en la técnica de la seducción, en lugar de la
imposición.
-
MENOS
JUSTICIA, MÁS AMOR
-
Si
Manuel no baja a tirar la basura porque le da pereza, intentemos seducirle para
que lo haga y, si no lo hace nunca… ¡mala suerte!
-
En
la actualidad, la justicia está sobrevalorada. La justicia es un bien
interesante, pero no deja de ser una invención del ser humano. En la naturaleza
no existe la justicia. Por lo tanto, algo que no existe salvo en nuestra mente
no puede ser esencial. La justicia tiene sus límites. En ese sentido es como el
chocolate: a dosis pequeñas es buena. A grandes dosis, produce dolor de
estómago.
-
La
justicia está por debajo de la felicidad. Cuando la justicia me impida ser
feliz, es mejor dejarla estar.
-
“Es
mejor un buen acuerdo que la posibilidad de una gran victoria”.
-
La
justicia completa no encaja en este universo.
-
16-ATAJAR EL ESTRÉS EN EL TRABAJO
-
El
origen del estrés es el temor a no ser capaz de estar a la altura de cierta
expectativa y, por supuesto, se trata de una auto exigencia.
-
Todos
podemos salir de esta fuente de amargura mejorando nuestra manera de razonar.
¿Te imaginas un mundo donde no existe el estrés sino solo tu capacidad de
disfrutar de lo que haces, a tu ritmo, haciéndolo todo con cariño y alegría?
-
¿MÁS
ES SIEMPRE MEJOR?
-
Nuestro
primer esfuerzo va a ser revisar el concepto de eficacia. O, más bien, acabar
con el mito de la eficacia que impera en nuestros días. Sin esta idea
irracional, cederá la mayor parte de la presión que nos autoimponemos en el
trabajo.
-
EL
ORGULLO DE LA FALIBILIDAD
-
“Me
acepto con mis fallos y limitaciones y, lo que es mejor, entiendo que esta
aceptación me hace ser mejor persona porque le quito exigencias a la vida y mi
ejemplo sirve para pacificar el mundo”.
-
Pensémoslo
bien, el planeta no necesita que hagamos las cosas bien. Si hay algo que
necesita es que no depredemos más el medio ambiente. Hacerlo todo bien no tiene
mucha lógica en una naturaleza imperfecta. Lo normal sería hacer algunas cosas
bien y otras no y divertirse en el proceso.
-
Si
hay algo realmente valioso en nuestra naturaleza es nuestra capacidad de amar.
Nuestros logros y aspiraciones materiales no aportan mucha felicidad a nuestro
alrededor comparado con el afecto de nuestro amor sobre la gente que tenemos
cerca. Por lo tanto, démosle más importancia a la capacidad de amar que a las
otras capacidades. Relajémonos con respecto a otras cualidades que no sean
nuestra capacidad de amar.
-
LA
EXIGENCIAS DE RAMÓN
-
¿ES
NECESARIO TRABAJAR?
-
Y
es que el mundo del trabajo cataliza de forma especial esa absurda necesidad
que nos creamos de ser muy eficaces. Además pensamos erróneamente que nuestro
trabajo es sumamente importante y eso, simplemente, no es cierto. Ni siquiera
es importante para nosotros. Pensar que el trabajo de uno es esencial—porque lo
necesitamos para vivir o porque tiene relevancia social—es el camino más
directo hacia el estrés, porque esta creencia añade artificialmente una presión
que arruina toda posibilidad de disfrutarlo.
Las personas lógicas trabajan sólo
para divertirse, para realizarse, para disfrutar… y para ellas el estrés es
casi inexistente. Y esto lo consiguen porque sostienen la creencia racional de
que el trabajo—de cualquiera—nunca es demasiado importante. No lo necesitan.
Simplemente, es una fuente de gratificación.
-
Cuando
adoptan la creencia racional de que el trabajo no es vital para su existencia,
se relajan y pueden empezar a rendir de una forma óptima y disfrutar de lo que
hace.
El principio que nos hace sostener
esta idea—para algunos radical—es que el único trabajo realmente relevante es
conseguir la comida y la bebida del día a día.
-
Es
un hecho indiscutible que en nuestra sociedad de la abundancia sobran los
alimentos.
-
NO
TE QUEDES ATRÁS: ¡COMPRA!
-
El
problema está en llegar a creerse que necesitamos imperiosamente esas cosas y
que hay que hacer lo que sea para conseguirlas.
-
Si
no le perdemos completamente el miedo al despido, nunca seremos libres para
gozar trabajando.
-
LA
EFICACIA DEL GOCE
-
Otro
de los cambios fundamentales que se dan al cambiar el chip en el trabajo es
que, con una mente plenamente racional, trabajaremos a nuestro ritmo, con buena
planificación, sin estrés.
-
Pensemos
que las empresas también necesitan gente feliz y entusiasta. Al menos, las
empresas en las que merece la pena trabajar. Y es que se rinde mucho más cuando
se disfruta que por obligación.
-
“¿Mozart
llegó a ser un maravilloso compositor y pianista por obligación o porque
disfrutaba de la música?”
-
Sin
embargo, el que se plantea el aprendizaje o el trabajo como obligación, nunca
pasará de la mediocridad. La pregunta entonces es: “¿Me arriesgo a disfrutar—y
solo disfrutar—de mi trabajo?”. Si la respuesta es positiva, hemos de empezar a
emocionarnos con lo que hacemos y estar dispuestos a que nos despidan si no nos
dejan gozar de ello a nuestro ritmo.
-
VISUALIZAR
LOS FALLOS
-
El
objetivo es adquirir la convicción de que no importa demasiado el resultado del
trabajo, sino que lo esencial es pasarlo bien, disfrutar de lo que se hace.
-
17-GANAR TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN
-
A
veces los seres humanos podemos convertirnos en campeones de la queja. De
hecho, todo el tema de la salud mental trata de un solo asunto: aprender a
combatir las ¡quejas, quejas, quejas!
-
Tener
tolerancia a la frustración es una de las habilidades esenciales de las
personas. La tolerancia a la frustración nos permite disfrutar más de la vida,
ya que no perdemos el tiempo amargándonos por las cosas que no funcionan.
-
La
clave estará en cambiar nuestra manera de pensar.
-
LAS
VEINTE MIL ADVERSIDADES
-
En
verdad, todos esos miles de inconvenientes no tienen poder para amargarnos la
vida, a no ser que lo otorguemos. Simplemente, lo que podemos hacer es asumir
de antemano que esas adversidades forman parte del guión. Digamos que hay que
meterlas en el presupuesto general y no preocuparse más de ellas.
-
DEJAR
DE SER UN CASCARRABIAS
-
El
primer paso será, aceptar los problemas de antemano. El segundo, darse cuenta
de que esos inconvenientes no son relevantes para la felicidad. Y, tercero,
focalizar la atención en las maravillas que aún tenemos a nuestro alcance.
-
ACEPTAR
NO ES CONFORMARSE
-
El
adagio nos dice que hay cosas que debemos aceptar porque son más grandes que
nosotros mismos. Hay hechos controlables pero también muchas eventualidades que
simplemente suceden. Nosotros, mientras tanto, podemos poner las bases para que
algunas cosas sucedan, pero también debemos esperar una buena dosis de
imprevistos y frustraciones.
-
Generalmente,
si trabajamos para que los demás nos respeten, si somos amables con todo el
mundo, la mayor parte de las veces obtendremos el mismo trato por parte de los
demás. Pero no siempre.
-
Si
convertimos la comodidad en una necesidad irrenunciable, vamos a ser
desgraciados porque el mundo está lleno de situaciones incómodas. Por otro
lado, si con mucho esfuerzo algún día alcanzamos una comodidad casi total, nos
decepcionará porque, en realidad, no da mucho placer: al revés, nos cansaremos
de ella. Por lo tanto, ¡basta de quejarse por las pequeñas cosas!
-
¡EL
FEO ASUNTO DE LAS CACAS DE PERRO!
-
Todo
el tiempo que dedicamos a quejarnos por pequeñas adversidades es tiempo que
desaprovechamos estúpidamente. Mientras nos lamentamos, dejamos de apreciar las
cosas bellas de la vida y las oportunidades que tenemos de pasarlo bien. ¿Qué
gravedad tienen las heces de perro comparado con no tener agua potable?
-
18-LIBERARSE DE LAS OBLIGACIONES
-
LA
MALDITA CENA DE NAVIDAD
-
Gran
parte de los problemas emocionales que sufren las personas tiene que ver con
las obligaciones. Solemos estar convencido de que tenemos muchas: deberes para
con nuestros padres, para con nuestros hijos, para con nuestros amigos, para
con la sociedad… Y creemos que “debemos” cumplir con estas obligaciones o las
cosas irán mal.
Pues bien, desde mi punto de vista,
prácticamente no existen las obligaciones. Lo cierto es que no tenemos por qué
complacer a los demás como ellos desearían ser complacidos. Lo más lógico es
hacer sencillamente lo que nos apetece de forma honesta. Muchas veces, eso
coincidirá con las expectativas de los
demás, pero otras, no será así, y no pasa nada. Como veremos a continuación, el
argumento esencial para eliminar todas las obligaciones es que los seres
humanos necesitamos muy poco para estar bien. En este caso, nuestros familiares
y amigos no necesitan ser complacidos para llevar unas vidas felices. Por eso,
no tienen por qué enfadarse. Y si lo hacen, es su problema. Quizás en un futuro
lleguen a ver las cosas de otra forma, lo cual les acercará a su paz interior.
-
CUIDAR
DE LOS PADRES
-
Si
las personas con impedimentos serios como los ciegos o parapléjicos consiguen
tener vidas emocionantes y valiosas…, cómo no va a poder tenerlas las personas
mayores!
Si vemos las cosas de esta forma,
entonces, la idea de que tenemos la obligación de atender a nuestros padres
ancianos desaparece.
¡Ellos no nos necesitan para ser muy
felices! Podemos visitarlos, hacer cosas juntos, vivir con ellos, pero no como
una obligación, sino como una fructífera asociación.
-
TANTO
DE TENER 2 QUE 92
-
¡Dejemos
que las personas mayores usen las muchas habilidades y recursos que tienen para
construirse un mundo maravilloso! Ni ellos nos necesitan ni nosotros los
necesitamos a ellos; sin embargo, qué fantástico es colaborar de igual a igual.
-
Muchos
de ellos son intelectuales que siguen trabajando, haciendo arte y literatura, y
puedo decir que sus vidas son increíblemente emocionantes y siguen siéndolo
hasta el día de su muerte.
-
Nos
olvidamos que la vida dura muy poco y que es un desperdicio malgastarla
haciendo cosas que no deseamos hacer. Ni tu familia te necesita a ti ni tú les
necesitas a ellos: no existe tal obligación.
-
Los
abuelos, como todo ser humano, sólo necesitan la comida y la bebida diaria.
-
NADIE
PUEDE HACER FELIZ A NADIE
-
Otra
de las obligaciones que nos inventamos es la deayudar, aconsejar o ser paño de
lágrimas de los familiares, pero olvidamos que nadie puede hacer feliz a nadie.
La felicidad es un estado mental en el que sólo uno mismo puede entrar y que no
depende de tener más o menos problemas.
Todos hemos tenido la experiencia de
estar consolando a alguien durante horas para verlo en las mismas condiciones
penosas al día siguiente. O, peor aún, hemos ayudado a alguien con gran
esfuerzo y su nivel de infelicidad y queja seguía igual al cabo de poco tiempo.
Por eso creo que la mejor estrategia
frente a familiares que se quejan es cambiar de conversación. En ese momento,
están terribilizando y no vale la pena entrar en un diálogo tan alejado de la
cordura.
Podríamos intentar que entre en razón
y que no le den tanta importancia a sus problemas.
-
19-AHONDAR EN LA DESPREOCUPACIÓN: LA SALUD
-
¿Cuándo
aprenderemos a aceptar el curso de los acontecimientos tal y como suceden?
Los seres humanos tendemos a imaginar
situaciones ideales—que sólo existen en nuestra mente—y luego nos enfadamos o
entristecemos si no se cumple.
-
Esa
falta de aceptación de la realidad es la base de la infelicidad.
-
Pero
lo cierto es que las cosas son como son; es decir, nunca perfectas. El universo
tiene sus propias leyes y la realidad no nos pregunta qué planes tenemos para
el fin de semana. Y todo eso está muy bien. No necesitamos que todo el mundo
nos trate bien ni que haga sol el domingo para tener una vida maravillosa.
¡Quitémonos eso de la mente de una vez!
-
Es
esencial entender que la salud no es tan importante como creemos por varias
razones:
1.
Para
no terribilizar sobre la enfermedad y obsesionarse con la salud.
2.
Para
afrontar la enfermedad con optimismo cuando nos toque.
3.
Para
reajustar nuestro sistema de valores general.
-
LA
SALUD, ESE RESBALADIZO BIEN
-
Desde
la psicología cognitiva nos atrevemos a afirmar que la salud no es esencial
para la felicidad: lo más importante es la propia felicidad. Dicho de otra
forma, no nos preocupemos tanto de la salud y más de disfrutar de la vida.
¿Quién de nosotros querría vivir
muchos años siendo un profundo desgraciado? ¿De qué nos sirve la salud si no
gozamos de la vida?
-
Muchas
personas depresivas están físicamente en forma, pero desean quitarse la vida.
-
En
cierta forma, ¿no es estúpido darle tanta importancia a algo que está
garantizado que vamos a perder? Desde que alcanzamos la plenitud física, pasada
la adolescencia, empezamos a perder la salud: la vista se cansa, la espalda
duele, perdemos potencia sexual… Tarde o temprano, todos enfermaremos
gravemente y moriremos. ¿Por qué hacer tanto ruido acerca de eso?
-
UN
BROTE NUEVO EN UN ÁRBOL SECO
-
La
enfermedad, el dolor y la muerte forman parte de la vida y no tienen por qué
ser entendidos como desgracias inútiles que truncan la felicidad de las
personas.
-
La
enfermedad no tiene por qué ser un impedimento serio para la alegría.
-
SER
FELIZ EN LA ENFERMEDAD
-
Y
es que, en definitiva, podemos ser razonablemente felices estando enfermos.
Incluso si tenemos una enfermedad mortal y sabemos que vamos a irnos en pocos
meses. Es perfectamente posible porque, mientras estemos sobre la Tierra,
aunque nos queden sólo unos días, podemos hacer cosas valiosas por nosotros y
por los demás, y gozar con ello. En todo caso, ¿de qué sirve pensar lo
contrario? ¿Acaso el hecho de deprimirse o lamentarse continuamente va a ayudar
a curarnos?
-
La
salud, por lo tanto, es algo de lo que ocuparse, pero no de lo que preocuparse.
Es interesante cuidar el cuerpo porque estar sano nos facilitará poder
disfrutar de la vida, pero no hay que volverse loco por ello porque tampoco es
la panacea de la felicidad.
-
LA
PREOCUPACIÓN EXCESIVA POR LA SALUD: EL CASO DE BORJA
-
Existe
un problema emocional llamado hipocondría. Consiste en preocuparse demasiado
por la salud, asustarse ante cualquier posibilidad de estar enfermo o de
contraer enfermedades.
-
“Deseo
tener una buena salud y vivir muchos años, pero si contraigo alguna enfermedad,
no será el fin del mundo”. “Con enfermedades o sin ellas, la vida ofrece muchas
oportunidades de ser feliz. Por lo tanto, si caigo gravemente enfermo, aún
podré aprovechar mi tiempo y hacer cosas valiosas”
-
EL
PSICÓLOGO PUESTO A PRUEBA
-
Ni
la más temible de las enfermedades puede detenernos si estamos firmemente
decidido a gozar de la vida y llevar a cabo una existencia con sentido.
-
LA
PREGUNTA DEL SUICIDIO
-
Otra
de las vías que nos permitirán dejar de “sufrir” si padecemos una enfermedad es
aprender a distanciarnos de nosotros mismos, dejar de darnos importancia,
porque la realidad es que sólo somos granitos de arena en el universo.
Pensémoslo bien. Muy pronto, toda nuestra generación estará muerte. Y unos
decenios después, otra generación completa. Unas cuantas generaciones más y no
quedará ninguna huella de nuestro paso por este planeta.
-
No
te des tanta importancia, no te engañes, porque cada autoengaño tiene
consecuencias sobre tu salud emocional. Los niños se creen el centro del
universo, pero se equivocan y, a medida que maduran, se van dando cuenta de que
sus deseos no van a ser satisfechos inmediatamente por su entorno. A todos
nosotros nos iría muy bien dejar de mirarnos el ombligo fantaseando sobre que
somos indispensables para algo o alguien.
Distanciarnos de nosotros mismos es
muy útil porque dejamos de preocuparnos tanto por nuestro destino y podemos
empezar a vivir el presente.
-
20-APRENDER A CENTRARSE EN UN ILUSIONANTE FUTURO
-
FELICIDAD,
BIZCOCHOS Y GUINDAS
-
Para
encontrarte bien a nivel emocional, lo único que necesitas es tener una mente
sana. Simplemente eso. Podemos ser felices prácticamente en cualquier
circunstancia.
-
El
bienestar lo llevábamos nosotros dentro. Ahora, lo que tenemos que hacer es
recuperar ese bienestar básico, que habita en nuestra mente. ¿Cómo?
Entrenándonos para ver las cosas con positividad, sin terribilizar y
disfrutando de cada posibilidad que nos ofrezca nuestra vida actual.
-
LA
MENTE DE MONO LOCO
-
Cuando
sufrimos psicológicamente no cesamos de buscar la solución a nuestra
infelicidad aquí y allá, y no la encontramos en ningún sitio.
La verdadera solución es detenerse
para darse cuenta de que ya lo tenemos todo. No hay que buscar más, ni en el
presente, ni—mucho menos—en ningún lugar del pasado.
En ese sentido, cualquier tiempo
pasado no fue mejor, eso es sólo una ficción.
-
En
cada momento de nuestras vidas encontraremos nuevos objetivos, nuevas
posibilidades. No hay que mirar atrás, quejarse de las habilidades perdidas.
Está claro que todos nos hacemos
mayores y vamos perdiendo facultades. ¿Y qué? ¡No las necesitamos! Lo
increíblemente cierto es que para ser felices no necesitamos casi nada.
-
NO
BUSQUES MÁS, YA LO TIENES TODO
-
La
fuente de la felicidad se halla dentro de nosotros, en nuestra mente, y podemos
acceder a ella siempre que lo deseamos.
-
ESTAR
BIEN EN BARCELONA
-
Para
sentirnos bien ¡tenemos que fijarnos en lo que poseemos y no en lo que nos
falta! Así podremos estar bien allí donde nos encontremos.
-
CAMPOS
DE SORIA
-
21-ACABAR CON TODOS LOS MIEDOS
-
Éste
es el método fundamental de la terapia cognitiva: convencerse a uno mismo de
que no hay nada que temer, pero eso si,
hay que hacerlo con fuerza y profundidad.
-
CADENA
DE TEMORES
-
Cuando
trabajamos cualquier miedo, indirectamente estamos trabajando también sobre
todos los demás miedos.
-
¿CÓMO
SE MANEJA EL MIEDO?
-
Hay
que eliminarlo. El miedo es el mayor enemigo del hombre y hay que acabar con el
lo antes posible. No podemos permitir que arraigue.
-
PERO
ES DIFÍCIL
-
Yo
tengo un truco que me ayuda a apartar el miedo de mi vida y es imaginarme qué
es lo peor que me podría pasar en una determinada situación que me asusta.
Enseguida te das cuenta de que ese supuesto no es tan grave.
-
¿NI
SIQUIERA TEME A LA MUERTE, ESTANDO AMENAZADO?
-
Yo
ya casi no tengo ningún miedo. Así que no le temo a la muerte, porque mi vida
ya ha valido la pena para mí. Podría vivir más, pero con lo que he tenido, ¡ya
estoy satisfecho!
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22-GANAR AUTOESTIMA
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Las
personas no deberíamos valorarnos como el resto de los seres humanos; como
seres maravillosos por el simple hecho de ser persona. Punto final.
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Es
mucho mejor no valorar a nadie (ni a uno mismo), darle a todo el mundo el mismo
valor, considerar que todos los seres humanos son maravillosos por el hecho de
serlo. Entonces, también me aceptaré a mi mismo incondicionalmente.
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EL
DESCUBRIMIENTO DE ALFRED ADLER
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Psicológicamente
hablando, jugar a ser superior o inferior es siempre una mala apuesta. Intentar
ser superior no es la solución al hecho de verse inferir. La solución está en
no verse inferior y tampoco querer ser superior, en no jugar al juego de la
superioridad/inferioridad, sino valorar a todo el mundo por igual.
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SER
UN INDIGENTE FELIZ
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Uno
ya no tiene que demostrar nada a nadie. Uno puede mostrarse con todos sus
fallos y estar orgulloso de uno mismo. Es más, esa aceptación incondicional de
uno mismo y de los demás pasa a ser nuestra principal cualidad, nuestra principal
fuerza.
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ACEPTACIÓN
INCONDICIONAL DE LOS DEMÁS
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La
aceptación incondicional de uno mismo va ligada a la aceptación de los demás.
Los seres humanos somos animales lógicos y si no aceptas a los demás
incondicionalmente, tampoco lo harás contigo mismo cuando falles o cuando
alguien deje de valorarte.
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En
psicología cognitiva aconsejamos a nuestros pacientes que cuando se topen con
alguien que se comporta de forma inadecuada piensen que se debe al
desconocimiento, a la ignorancia, a una enfermedad emocional que le lleva a
comportarse así, pero que en su interior esa persona tiene la potencialidad de
ser una persona muy generosa y valiosa. En ese sentido, aceptamos
incondicionalmente incluso a los
delincuentes. Este ejercicio nos permite mantener la mente apaciguada en
todo momento. (…) Eso no significa, claro está, que tengamos que vivir junto a
esas personas. Podemos apartarnos de ellas, ya que su problema puede llegar a
afectarnos, puede perjudicarnos, pero no vamos a evaluarlos ni a rechazarlos
como personas.
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CÁRCELES
MÁS HUMANAS
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La
gente a la que se recluye en cárceles debería tener una buena vida.
Especialmente porque deberían estar allí para transformarse, para aprender a
ser amables y generosos con los demás por encima de sus propios intereses.
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Esa
es también la razón por la que estamos en contra de la pena de muerte. Ese sumo
castigo contradice nuestra creencia de que todo el mundo es bueno por
naturaleza. También contradice nuestra voluntad de transformarnos a nosotros
mismos y a los demás a través de la bondad.
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No
necesitamos gruesos libros que nos enseñen a desarrollar ninguna habilidad
porque precisamente lo que hay que hacer es simplemente no complicarse la vida.
Para quererse a uno mismo basta con no exigirse ser así o asá. No querer ser “más”
que nadie y aceptar que, a veces, algunos pensarán que somos “menos”. ¡Que les
aproveche! Ése es su error, no el nuestro. Para valorarse hay que entender que
ya somos valiosos. ¡Todos lo somos! Sí, aunque estemos llenos de fallos.
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DESCONTRUIR
EL CONCEPTO DE ASERTIVIDAD
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La
asertividad se define como la capacidad de expresar lo que uno piensa y siente
en cada momento. Por ejemplo, si alguien se cuela en la cola del pan, la
persona asertiva se atreverá a quejarse. (…) Esas ideas de reclamación de
derechos van contra la filosofía antiqueja que defendemos los psicólogos
cognitivos. Creemos que eso no contribuye a pacificar el mundo sino a
encenderlo todavía más.
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Gran
parte de los problemas que tienen las personas con baja asertividad es que no
se atreven a decir la suya porque temen las consecuencias de lo que supone
armar un escándalo. Es decir, entienden que expresarse es exigir, enfadarse,
reclamar. Claro, así se entiende que tengan dificultades. De este modo yo
también las tendría.
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23-ÚLTIMAS INSTRUCCIONES
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Si
conseguimos mirar el mundo a través de unos ojos que no se quejan, que valoran
lo que poseen por encima de lo que no poseen, empezaremos a sentir en
consonancia. Nuestro interior se apaciguará, dejaremos de exigirnos a nosotros
mismos y al mundo, y cada vez experimentaremos más momentos de felicidad. No es
difícil conseguirlo. Se trata de practicar, ensayar y volver a practicar. En
una palabra: de perseverar.
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LAS
RECAÍDAS O BAJONES
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DOS
CONDICIONES ANTES DE EMPEZAR
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La
palabra mágica de este trabajo es PERSEVERAR.
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¿QUÉ
PREFIERES?, ¿TENER RAZÓN O CURARSE?
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A
las personas no nos gusta cambiar de convicciones. En general, se puede decir
que no tenemos mucha apertura mental.
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LOS
NIVELES DE PROFUNDIDAD
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Hasta
que no estamos completamente convencidos de una creencia, no sentimos las
emociones que están relacionadas con ella.
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TERRIBILIZAR
POR TERRIBILIZAR
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Esto
sucede cuando exageramos, deprimimos o ponemos nerviosos y, luego, nos ponemos
doblemente mal por el hecho de haber terribilizado.
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El
cambio que buscamos en terapia llegará fruto del trabajo continuado, un poco
cada día, como si fuésemos estudiantes de música que dedican un tiempo diario
al ensayo. Eso es lo que va a producir cambios profundos y duraderos. Las
urgencias no sirven de mucho.
Por lo tanto, en caso de tener una
recaída o un mal día, es mejor aceptar la situación, no terribilizar por
terribilizar, y limitar los daños retirándonos a dormir o dedicar la jornada a
hacer algo mecánico y útil.
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LLORAR
POR NO PODER VOLAR
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SIN
ENFRENTARSE A NADA
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La
vergüenza, el miedo al ridículo, no se vence a base de enfrentarse a él, como
se podría pensar, sino con trabajo mental.
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Muchas
personas tienen mucha experiencia enfrentándose a la vergüenza y no han
conseguido superarla.
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Todos
podemos fallar y no pasa casi nada. ¡Nada de eso es horroroso!
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Cuando
la persona reflexiona sobre esto de manera intensa y se da cuenta de ello en profundidad,
madura filosóficamente y deja de experimentar temor. Si algún día no tiene éxito,
incluso si lo hace fatal, le disgustará, pero no se pondrá nervioso ni mucho menos
se deprimirá, porque la vida ofrece muchas más posibilidades de disfrutar y realizarse.
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La
forma efectiva de superar los miedos no es enfrentarse a ellos, sino comprender
que no hay nada que temer.
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